miércoles, 19 de septiembre de 2012

TRENES QUE NO PARAN EN ESA ESTACIÓN


Hay lugares de los cuales nunca te puedes despedir, una emoción acongojada limita el momento, limita el paso de los minutos en que te reencuentras con él, liquida tus defensas y acumula posiciones en tu pensamiento, en el corazón.

Mi tierra de nacimiento me separa de mi tierra de adopción por una breve distancia que se contaría como la medida de quinientos pasos de gigante, pero a la que no quiero regresar para no sentir de nuevo desolada el alma.

Des de la ventana del tren, flashes magnéticos de una tierra que no quiero tocar, pero que de vez en cuando necesito respirar, necesito imaginar que sigue allí, con sus campos besados por un cielo azul que no he visto nunca en otro sitio y la quietud de las horas barridas por un viento que me recuerda que siempre me espera.

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